jueves, 22 de junio de 2017

Gina Piccirilli, autora y directora de “Quereme como quiero”

Hija de inmigrantes italianos, nace en Buenos Aires, donde cursa sus estudios primarios, secundarios y terciarios, hasta graduarse como Profesora. Desde el año 1980 compagina su trabajo como docente con el comienzo de su formación teatral en el estudio de Agustín Alezzo donde toma clases sin interrupción hasta 1987. Simultáneamente realiza seminarios y cursos con otros profesores en diferentes disciplinas… "Creación del personaje a través de la línea de acción" con Beatriz Matar, "Vivir la Voz" impartido por Dina Roth… entre otros. En 1987 decide seguir los pasos de sus padres, cruza el Atlántico pero a la inversa, y en lugar de Italia elige Madrid, donde continúa con su investigación en el trabajo del actor. Suma a su sólida formación en el Método cursos que profundizan en la importancia de lo sensorial, el cuerpo, la energía y la voz con profesoras de la talla de Dina Roth y Concha Doñaque, entre otros. Actualmente se divide entre Buenos Aires y Madrid.

Usted es puro teatro…
Dirijo, doy clases y escribo… también soy directora artística de teatro El Damero. Espacio que creamos con Hugo, mi marido y trabajamos en equipo, él lleva la gestión y yo la programación. Mi objetivo es que sea la calidad y no la cantidad lo que rija la programación.  Nos encanta que la gente que va allí se sienta como en casa y se vaya con deseos de volver tanto por la calidad del espectáculo que fue a ver como por el trato que recibió. El Damero es ese lugar donde me siento en paz… es como la cocina donde se cuecen las historias que luego el público puede degustar.

¿Vuelve cada tanto a Madrid o es por el momento una etapa pasada?
Madrid nunca será una etapa pasada, sigue siendo presente, tengo mi casa allí, voy a menudo y sigo disfrutando de lo mismo que el primer día que llegué... su gente, sus calles, su acento… los domingos en El Rastro.

¿Qué puede contar sobre “Quereme como quiero” y de su elenco?
“Quereme como quiero” surge de las anécdotas de mi vida y de las anécdotas de vida de amigas y amigos. Separaciones, reconciliaciones, cuernos, idas y venidas que en el momento de vivirlas son un dramón y cuando las recuerdas con el tiempo te partes de risa. El elenco es, sin duda, lo mejor de “Quereme como quiero”. En cuanto fueron apareciendo los actores, todo cobró sentido. Le hicieron honor a eso que Woody Allen dice tan sabiamente: “La comedia es la tragedia más tiempo”. Hicieron suya cada palabra y cada situación desde la verdad más absoluta. Son estupendos y lo dejan todo en cada momento. Es muy gratificante ver al público reírse y disfrutar… y mirar a su pareja de reojo pensando en la conversación que tendrán cuando queden a solas. Ahhh y muy importante es que sepáis que hay un sorteo al finalizar cada función. El premio es muy significativo y puede cambiar la vida del espectador.

¿En base a qué aspectos realizó el casting?
Buscaba buenos actores capaces de crear personajes totalmente creíbles y de llevar verdad a las situaciones más desopilantes que se les propusieran.

¿Qué recuerda de “Yo me lo guiso, yo me lo como”, obra que estuvo en cartel varias temporadas con auspiciosas críticas?
De “Yo me lo guiso, yo me lo como” tengo los mejores recuerdos y las vivencias más mágicas. Para mi fue el puente más entrañable entre España y Argentina. Acabamos de terminar la cuarta temporada en El Damero y ahora se va de gira… así que sigue guisándose el pollito al ajillo por otros lares.  Y estad atentos que en cualquier momento vuelve a Buenos Aires.


Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff





jueves, 15 de junio de 2017

Teatro: “La mesa de los galanes”


Hay comedias y comedias. Las que uno se tira a la pileta por desconocimiento y porque solo compra la presencia de algún actor y las que uno va sabiendo a quién va a ver. Aquí, es una unión de las dos opciones. Porque lo único que sabíamos era que es una comedia basada en los textos de Roberto Fontanarrosa. Después desconocíamos a todos los actores, incluida la bella Natalia Coquibus que canta  y aplaca la platea. Nos seda, nos deja ensimismados, para que después aparezcan cinco comediantes a hacernos reir. Porque la obra genera risas y cuanto mayor es la risa, es porque hicimos lo que dicen o pensamos lo que ellos sentencian.

La cita es en el Chacarerean, teatro lindo si los hay en nuestra amada y teatral ciudad de Buenos Aires. En el mismo lugar donde brilló Muscari con “Shangai”, Inés Palombo con “Cansados de ser” y por la noche los Improvisa2 hacen de la suya. Allí están estos galanes de medio pelo o en decadencia, para hacer del registro masculino una bandera. Para ellos flamea en alta mar, para nosotros está a media asta en el potrero del barrio. Y esta dicotomía, entre lo que son y lo que vemos, es un acierto digno de agradecer. “la mesa de los galanes” se disfruta de par en par. Su director Roberto Saiz, con Natalia Coquibus da en la tecla. En televisión se dice cuando un programa es exitoso, que le deja la pantalla caliente al que sigue, en este caso, ella deja al publico latente, para escuchar a estos filósofos de arrabal.

La historia cuenta como cuatro amigos se juntan a charlar de sus vidas en la mesa de un bar. Cada uno con su cuentito, uno más chanta que el otro, alguno más básico en sus percepciones, pero son amigos, se chicanean, se conflictúan, y hasta se deben plata. Como en cualquier grupo, siempre hay uno que es el líder y otro que acompaña. La crónica resulta efectiva porque el pensamiento de Roberto Fontanarrosa es doctrina. Y esos cinco actores, porque al final se suma otro, entendieron de qué va todo.

“La mesa de los galanes” es muy divertida. Una gran opción para quienes disfrutan de las comedias, de reírse un poco de sí mismo, de sus actos y defectos. Grandes actuaciones y una cantante como Natalia Coquibus, para admirar.


El jueves 22 de junio a las 21hs., en el Teatro Chacarerean, Nicaragua 5565, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Reservas: 4775-9010. Costo entrada: $200.

Autor: Roberto Fontanarrosa.
Adaptación: Daniel Coquibus.
Director:
Roberto Saiz.
Elenco: Gabo Pereyra, Daniel Coquibus, Marcelo Fernández, Federico Taramasco y Rodolfo Oreiro.
Cantante: Natalia Coquibus.
Producción Ejecutiva Luciana Cuenca.


Crítica a cargo de Ignacio Ballesteros.





lunes, 12 de junio de 2017

Lucas Herrera, músico y pieza clave de "Polifonía"

En la obra dirigida por Mariana Pagani, Lucas Herrera parace un actor de reparto, pero su brillante incursión en esa hora de teatro puro, lo convierte en protagonista. Músico de raza y actor por carisma, brilla en esta obra que habla sobre tres coristas de blues que esperan a su estrella. De esos artistas que le dan prestigio a nuestro amado teatro independiente.

¿Tus primeros acordes?
Las primeras motivaciones que recibí fueron familiares, en mi casa había un piano que de un día para otro empecé a tocar y nunca me detuve. Tenía 12 años cuando tomé mis primeras clases. Durante largos años fue simplemente una actividad lúdica hasta que en un momento surgió la necesidad de transformar la música en mi estilo de vida.

¿Artistas influyentes?
Siempre encuentro nuevos artistas por los que me dejo influir, pero si tengo que mencionar los primeros debo recurrir a Charly García, Spinetta y Fito Páez. Sin embargo, el amor primero y que durará toda la vida es con la música negra, Howlin Wolf, Muddy Waters, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Billie Holliday, Duke Ellington y Thelonious Monk, por mencionar algunos. Su música apareció en mi casa desde temprano y me sigue acompañando.

¿Vivís de la música y del teatro?
Sí, me dedico enteramente a actividades musicales, de las que el teatro forma parte. También doy clases particulares de instrumento y prosigo con el estudio académico de composición y el estudio del instrumento.

¿Tu primera obra fue “Molly”?
Sí, una experiencia muy bella, con un gran trabajo de Malena Colombo (actriz) y Aureliano Giorda (director). Lo hicimos en el año 2015 y fue mi primera experiencia teatral. Era un unipersonal con música en vivo, basado en fragmentos del “Ulises” de James Joyce. Un texto sin puntuación, una mujer dentro de su habitación que nos dejaba ver todo su mundo amoroso entre que ella llegaba a su hogar y se preparaba nuevamente para salir.

¿Qué podés contar de “Polifonía” y de su directora Mariana Pagani?
“Polifonía” es una obra que me ha llevado a ejercer un rol extramusical en escena que nunca antes había realizado, en el cual encuentro mucho placer. Sin duda para mí es un descubrimiento enorme estar rodeado de talentos como Mariana Pagani, Johanna Merschon y Natalia De Elía (actrices) en la construcción de esta comedia. Creo que es una obra interesante en cuanto a la construcción formal, trabajada de manera inteligente ya que tiene frescura manteniendo los códigos del género. El trabajo que realizamos sale cada vez mejor así que los invito a acercarse al teatro a vernos.

"Polifonía" se presentó en el Centro Cultural de la Cooperación en el marco del Festival del Amor. ¿Qué podés comentar sobre ese Festival?
Fue muy importante para nosotros que nos convocaran al Festival del Amor que ya tiene largos años de trayectoria y se presenta como punto de referencia en el teatro porteño de verano. Presentar la obra en el CCC fue inolvidable, la cualidad de la sala, el espacio, su historia y por sobre todo la gente, que mostró mucho respeto por el trabajo de los artistas.

¿Cómo continúa tu 2017?
Este 2017 se presenta con muchos proyectos, por el lado del teatro preparando una obra llamada “Aguapé del Mississipi” dirigida e interpretada por Lucía Rosso que será estrenada en Agosto. Por el lado estrictamente musical, me encuentro formando varios grupos diversos. Entre ellos “LH5”, un quinteto de jazz-fusión de composiciones propias. “Aguafiestas Rock” un espectáculo infantil de rock de estética retro para toda la familia, “Gabriela Portantiero y su trío bohemio” en donde hacemos son y boleros y “El Atolón de Funafuti” grupo de rock de interesante trayectoria que se viene con un nuevo álbum bajo el brazo.


Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff