viernes, 25 de noviembre de 2016

Diego Bustos, rockero y compositor de teatro.

Junto a sus laderos Aluck y Ariel Boiola, Diego Bustos continúa haciéndose un lugar en el mundo de la música teatral. En esta ocasión, compone la banda de sonido de la obra “La gran manzana”.

¿Qué te llevó a que te dediques al música?
Desde muy chico tuve una fascinación muy grande por el piano. Mi viejo escuchaba mucho al gran Hernán Figueroa Reyes; mi vieja, en cambio, música clásica como Tchaikovsky, Vivaldi y Schubert. Me acuerdo que un par de veces después de ir a unas clases de piano (sin instrumento) mi hermano me regaló una celesta (un pequeño piano de dos octavas que suena como un xilófono) la cual aún conservo y en ella probaba todo lo que había escuchado en esos tiempos. Con el tiempo fue reemplazada por mi primer teclado (un viejo y querido Casio).

¿Y una vez como músico, qué hizo que te inclinaras por la música teatral?
Mi mejor amiga y casi hermana Áluck. Un día, por el año 2008, ella tenía un casting en el Teatro “El Vitral” para hacer una obra infantil. Se presentó y quedó. Le dijeron que necesitaban un músico y me propuso. Lo bueno fue que en ese momento tuve que probarme cuánta capacidad compositiva tenía. ¡Fue una gran experiencia!

¿Quiénes fueron los artistas que más influyeron en tus inicios? Y siguen influyendo.
Sui Generis, The Beatles, Queen, Deep Purple y la música clásica que escuchaba en aquel entonces.

¿Qué otra actividad paralela tenés?
Por el momento trabajo en una fiambrería y también doy clases particulares de música.

¿Qué recordás de tu primera obra “Caperucita roja y el Lobo Mimoso”?
Me acuerdo que en el 2008 me reuní con la directora. Me entregó el texto de las canciones y me dijo: “hacé lo que quieras”. Entonces traté de imaginar lo que a cada personaje le podía quedar musicalmente y jugué un rato… Un gran resultado.

¿Tenés tu propia banda de música o solo hace música para obras de teatro?
Tengo mi propio proyecto: la banda “S.P.A.M.” (Sonidos para asustar al mundo) y otra gran banda de Hard Rock de nombre “Espíritu Salvaje”. En el caso de “S.P.A.M.” era un proyecto de hacer canciones propias con amigos, por el simple hecho de disfrutar, con influencia de The Beatles, Queen y Deep Purple, que se fue puliendo con el tiempo. Un día decidimos tocar en el Parque Centenario, allá en el 2012 y de ahí no paramos de evolucionar.

¿Qué podés contar de “La gran manzana” y su música?
“La gran manzana” es una obra muy compleja. Divertida pero también muy oscura. Su música debió ser pensada de la misma manera. Pensar en esa complejidad no fue nada fácil, aún así valió la pena el desafío. ¡¡¡Muy disfrutable!!!

¿Qué otros proyectos tenés en mente para el 2017?
En el año 2017 voy a seguir a full con las bandas. En el caso de Compañía Teatro Interactivo vuelve “La gran manzana” al igual que los infantiles, así que prepárense que habrá sorpresas.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff





lunes, 21 de noviembre de 2016

Teatro: “Interludio Panic Show, una balada desde el encierro”


Repudiado, maltratado, subestimado pero también admirado, vanguardista y paradigmático, Oscar Wilde se convirtió en uno de los escritores más provocadores del Londres victoriano tardío.

En el teatro fue muchas veces citado y hasta autenticado. Es que es una de las figuras más controversiales de la escritura. Sin embargo, pocas veces fue presentado como en “Interludio Panic Show, una balada desde el encierro”.

Su directora Lola Montiel, coautora junto a Gonzalo Moreno, nos invita a este cubículo derruido, pantanoso y lúgubre en el que está el propio escritor. La cárcel podría ser. Y su guardia cárcel y único amigo, es el músico Gastón Navarro.  Esa perversa relación es la que hace explotar los mejores momentos. Endiablados punteos de electrónica para que Gonzalo Moreno improvise a un Elvis atípico. “Interludio Panic Show, una balada desde el encierro” está bueno. Más extenso su nombre que su duración, que es un poco más de media hora de tensión y relax a la vez.

Teatro turbio podríamos llamarlo, de ese que uno se zambulle y queda algo enrarecido. No se intoxica, pero algo modifica.

Basado en el poema “La balada de la cárcel de Reading”, es una obra de teatro para conocer un poco más a Oscar Wilde.

Crítica a cargo de Ignacio Ballesteros.

Dramaturgia: Lola Montiel y Gonzalo Moreno (Sobre textos de Oscar Wilde).
Puesta en escena y dirección general: Lola Montiel.
Elenco: Gonzalo Moreno.
Intérprete Musical: Gastón Navarro.
Asistente de dirección: Gustavo Tévez.
Gráfica y fotografía: Paola Riquelme.
Diseño de Iluminación: Sebastián Frías.
Diseño y realización de escenografía y utilería: Laura Sánchez.
Diseño y realización de vestuario: Nerina Flores.
Producción general: Entérico Teatro.
Teatro: Espacio Cultural Dínamo, Sarmiento 3096, C.A.B.A., Argentina.
Funciones: sábados a las 20:15hs.
Reservas: 2051.2718 / interludiopanicshow@gmail.com. Costo de entrada: $100.





miércoles, 16 de noviembre de 2016

Teatro: "La gran manzana”




La idea es muy buena. Atrevida, algo vista pero inquietante. Una versión teatral, remixada y fusionada entre los films “Sr. y Sra. Smith” y “La guerra de los Roses”. Una pareja de muchos años que ya se toleran poco y nada y entran en acción para ver cómo continuar.  Una competencia donde se enfrentan para vencer al amor de su vida o futuro ex. Cada manzana es un equipo, por un lado las rojas y por el otro las verdes. En el medio, su hijo, quien sutilmente toma partido.

Ariel Boiola es el director y también autor de la obra. Simbiosis peligrosa que puede dejar al espectador afuera de algunos condimentos. Y puede ser que este sea el caso. La historia es limpia y pública en el momento, sin embargo algunas situaciones quedan a criterio del director en el aire de difícil interpretación.

Con un vestuario interesante, de eso que escasean en el teatro independiente realizado por la misma Áluck (es la protagonista) y por Mabel Yemha. La música es original y es de Diego Bustos, compositor que si se investiga, acompañó a su creador Ariel Boiola en varias oportunidades. Un juego de luces que va del rojo peligroso al blanco explícito, crea ambientes. Eso es Boiola, un artista del teatro que camina juntos  a sus fieles. El punto positivo es que se conocen y se nota a simple vista el feedback, lo negativo es que acorta sus límites de expresión.

“La gran manzana“ es una buena obra de teatro porque su elenco es homogéneo, ninguno se destaca por sobre otro porque son un scrum de calidad. Yendo hacia el mismo lado siempre, desde que comienza. Una joya con luz propia es el recurso de un brazo que se desprende de un cuerpo y vale su mención porque no hace a la historia, pero sorprenderá in situ.

Una obra de calidad, con muchos ítems para destacar y otros narrativos para mejorar, pero sin duda, una interesante obra para presenciar.

Crítica a cargo de Ignacio Ballesteros.

Dramaturgia y dirección: Ariel Boiola.
Elenco: Áluck, Fernando Castrillón, Fausto Duperré, Nicolás Munaretti.
Músico en vivo: Diego Bustos.
Vestuario: Mabel Yemha y Áluck.
Diseño de escenografía: Compañía Teatro Interactivo.
Realización de escenografía: Mariana Giacobbe.
Fotografía: César Mancilla.
Asistente: Matías Calabrese.
Teatro: Teatro Liberarte, Av. Corrientes 1555, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Funciones: Todos los viernes a las 21:30hs.
Reservas: 4375-2341. Entrada: $180 (Descuentos a jubilados y estudiantes $120).




martes, 8 de noviembre de 2016

Dante Iemma, el hombre entre tanta sufridera

Actor de teatro independiente, Dante Iemma actualmente brilla en la obra “La sufridera” (viernes a las 23:30hs., en el teatro Del Artefacto, Sarandí 760). Profesor de teatro, participó de más de una docena de obras en los últimos años. Hablamos con él.

¿Cómo surgió tu pasión por el teatro?
Desde muy chico tuve la pasión de ser artista. En un principio el amor más grande era el cine. Me pasaba horas proyectando viejas películas y cuando podía filmaba y hacía pequeños documentales familiares. Pensá que en la década de los 70 u 80 no existía la facilidad como ahora de la filmación. Luego por los costos que representaba hacer cine aunque sea amateur, decidí probar con la actuación y ahí me quedé fasheado. Igualmente mis padres fueron actores en su juventud, eso seguramente influyó también.

¿A quién recordás por aquellos años?
Yo me formé en los años 80 y mis referentes fueron Dustin Hoffman y Robert de Niro. Hoy en día no sabría decirte. Cuando veo teatro y salgo conmovido, esos actores, sean quienes sean, influyen en mí.

¿Se puede vivir del teatro?
Puedo vivir. Sí, puedo hacerlo, por lo menos del arte en general. Cuando no es una obra de teatro, es algún trabajo artístico paralelo que me permite volar e imaginar. Trabajo también  en un Centro Cultural como docente de teatro y tengo también mis alumnos particulares. Además doy clases de dibujo y pintura.

En Alternativa Teatral figura como tu primera obra “El vértigo”. ¿Qué recordás de aquella experiencia?
Bueno, “El vértigo” fue una obra que ame que se hizo en el año 2006 pero en realidad yo debuté teatralmente en el año 1981 con “El desatino” de Griselda Gambaro y en 1983 profesionalmente con mi primera crítica en Clarín con la obra llamada “Al violador” de Osvaldo Dragún. Pasa que alternativa no existía y yo no actualicé datos.

¿Cómo llegaste a la órbita teatral de Ariel Osiris, quien te dirige en “La sufridera”?
Con mi querido director y amigo Ariel Osiris nos conocimos hace muchos años, unos 25 aproximadamente. Trabajamos juntos muchísimas veces como actores, compartiendo festivales y giras teatrales. Él me convocó esta vez para dirigirme y no dudé un segundo. Su talento me hace sentir seguro del trabajo.

¿Qué podés contar de “La sufridera”?
“La sufridera” es una obra que habla del amor y sus distintas y absurdas formas de amar. Seis mujeres y un hombre, todos sufriendo por la pérdida del mismo amor, Homero. Todo se juega en un tono absurdo e hilarante para el espectador.

Tu personaje es el de René…
René, mi personaje, es un ser que se siente desvalido, maltratado por la sociedad, no valorado, hipocondríaco y suicida. Encuentra en Homero el gran salvador, ya que impide René llegue siempre a su cometido. En uno de sus momentos dice “yo me quería tirar por el balcón y él me sostenía de la cintura, yo me acostaba en la mitad de la calle y él desviaba el transito...”. Y así enumera un sin fin de hechos.

¿Cómo viene tu 2016 y qué otros proyectos tenés en mente para el 2017?
Este año ya se termina y con muchos logros interesantes, entre ellos “La sufridera” y a la espera seguramente para el año que viene del estreno de mi primer largometraje como actor, una ópera prima, que creo, va a dar que hablar. En cuanto a teatro con muchas ganas de volver a dirigir, veremos que nos depara el 2017.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff