lunes, 29 de junio de 2015

Agustín Sullivan, el Tanque de la Avenida Corrientes

Todos los sábados presenta “El club del chamuyo”, donde hace su personaje de tanque, un efusivo estudiante de una universidad donde se aprende a conquistar a las mujeres. Con actores como él, talentosos y jóvenes, el teatro nacional tiene su futuro aseguro.




¿Cómo llegaste a “El club del chamuyo”?
Al Club del Chamuyo llegue porque me convocó el autor y director de la obra Ezequiel Sagasti. Lo conocí cuando intérprete a Inge en su anterior obra “Descuidistas”. Ezequiel me llamó directo para estar en el proyecto en el personaje de Tanque.

Contanos de Tanque…
A Tanque lo construí jugando y divirtiéndome. Dejé fluir mi cabeza y lleve a cabo las cosas que se me ocurrían en los ensayos, y el director iba moldeando el material que le daba como actor. Fui probando que cosas funcionaban y que no. Ezequiel me dio mucha libertad para probar muchas cosas e improvisar, y así crear el personaje a partir de lo que él había escrito. Siento que el estudiar con la técnica de Nora Moseinco, me da muchas herramientas para jugar, divertirme, quitar solemnidad de más, y a partir de ahí hay algo que se afloja y empieza a fluir el proceso creativo.

¿Y sobre ese “Club del chamuyo”?
“El Club del Chamuyo” es una comedia para que los adolescentes vayan en grupo de amigos a divertirse e identificarse con algunos de los personajes. Es una obra donde todo el elenco nos divertimos mucho haciéndola. La devolución que tenemos del público hasta ahora es que les trasmitimos alegría y diversión. Todo el elenco nos llevamos muy bien y trabajamos en equipo (algo indispensable en  teatro). Como nos está yendo muy bien, hay rumores de irnos de gira.

¿Qué te llevó a que te dediques al teatro?
Desde chico me gusto y divirtió jugar a ser otro. En general elegía ser un X-Men o un Power Ranger. Armaba y dirigía obras de teatro con mis primos en casa de mi abuela. Cuando fui creciendo me siguió atrayendo cada vez más jugar a que soy otra persona y ver como resuelvo distintas situaciones desde otra personalidad. Seguí creciendo, empecé a mirar películas y obras de teatro de todo tipo, y luego jugaba a hacer yo las escenas, pero a mi manera. Es decir, como hubiera hecho yo tal escena de tal actor en tal película. Mi mama prefirió que no trabajara hasta terminar el colegio, pero empecé a estudiar, primero con Micaela Tytelman en la escuela de Norma Aleandro y luego con Agustin Alezzo. Actualmente me formo con Nora Moseinco y me coucheo con Mónica Bruni, y seguiré estudiando ya que uno nunca termina de formarse. Pienso que siempre hay que estudiar y hacer.

¿Qué significa el teatro en tu vida?
El teatro y la actuación, están muy presente en mi vida cotidiana. Es algo que me apasiona cada día más. Más allá de mis estudios de actuación con Nora Moseinco o en la UNA (donde me formo como director teatral), me la paso viendo y observando actuaciones, obras, puestas, películas, y hasta gente en la calle, escenas de la vida cotidiana. Veo la teatralidad o potencial para convertirlo en teatral en casi todas las cosas. Me pasa mucho de ir por la calle o en el colectivo, ver una situación o escuchar algún comentario que me llame la atención, y automáticamente saco algo para escribir y lo empiezo a anotar. También me la paso haciendo personajes con mis amigos. No imagino mi vida sin el teatro o el arte ya que es parte de mí y gracias a Dios puedo tomarlo como forma de vida, respetando, valorando y agradeciendo.

¿Qué es lo que más te gusta del teatro?
Lo que más me gusta del teatro es el juego que se genera. Me apasiona jugar un rato a ser otra persona. Me apasiona la convención de ese juego junto con el público. Me apasiona divertirme haciendo arte, riéndome o emocionándome junto con el público y mis compañeros de elenco y técnicos, vestuario, etcétera (que en el off somos nosotros mismos quienes nos encargamos de casi todo). Es decir, me apasiona la comunión que se genera del grupo de gente que hacemos una obra en ese momento en el que esté siendo.  Y divertir o emocionar a la gente que juega desde su lugar de espectadores.  También generar imágenes, la puesta, la escenografía, la dirección.
No se si lo se explicar muy bien, pero me apasiona el teatro en todos sus aspectos, parece mágico el momento en el que es.

¿Cómo viene el 2015 para Agustín Sullivan y qué otros proyectos hay en mente?
En este 2015 sigo estudiando en la UNA la carrera de dirección teatral y con Nora Moseinco actuación. Laboralmente sigue “El Club del Chamuyo” un tiempo más, se está armando un proyecto teatral con compañeros de la escuela de Nora y grabaré un piloto de una tira juvenil. Siempre con muchas ganas de seguir actuando y aprendiendo este oficio.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff


miércoles, 24 de junio de 2015

Sergio Paz, el actor de los grandes papeles

Actor fetiche del director y autor Adrián Di Stéfano, Sergio Paz desde hace un par de años es un actor clave del teatro independiente, que tanto nos apasiona. Con “La misma herida” en cartel desde el año pasado, donde interpreta a Diego Rivera y su amorío junto a Frida Kahlo; ahora estrenó “Presidente, doble de riesgo”, la cual presenta todos los viernes a las 21hs., en el teatro La Manzana de las luces.

¿Por qué el arte?
Lo que me llevó a dedicarme al teatro o mejor dicho al arte, fue una película que mi padre me pidió que viera, yo tenía por entonces doce años y la película se llamaba y se llama “El hombre inolvidable”, que es la historia de Al Jolson, el cantor de jazz de los años 20.

¿Vivís del teatro o tenés tu trabajo paralelo?
Digamos que mi trabajo formal es comerciante, soy Ortesista Protesista y tengo mi propio negocio y me permite dedicarme al teatro y a la música.

¿Quiénes fueron los artistas que más influyeron en tus inicios?
Los artistas que más me gustan y trato de ver y ver son muchos, pero destaco a Anthony Hopkins y Al Pacino, entre tantos.

¿Qué recordás de tu primera obra?
Mi primera obra fue una pieza de Carlos Gorostiza, “El acompañamiento”, en ella traté de aprender los diferentes climas que tiene esa obra, como la comedia y el drama.

¿Qué es lo que más te gusta del teatro independiente?
Lo que más me gusta es que es un lujo poder hacer algo por vocación, por gusto más que por un trabajo, y eso se nota en el teatro independiente.

Tu director es el gran Adrián Di Stéfano, reconocido autor y director del Teatro Colonial.
A Adrian Di Stéfano lo conocí por intermedio de mi representante Cristhian Quiroga y hace dos años me convocó para hacer una comedia de Hugo Marcos, “Noche de exorcismo” en un teatro de la Avenida Corrientes.

Sos uno de los protagonistas  de “Presidente, doble de riesgo”.
Cuando leí “Presidente, doble de riesgo” me sedujo la posibilidad de interpretar dos personajes sin caer en la caricatura exagerada. Considero que el libro es maravilloso, y como digo siempre, la podemos hacer bien o no tan bien, pero la obra es de primer nivel. Tiene todo, drama, comedia y un texto profundo. Es una de las mejores obras que me tocó participar.

También protagonizás “La misma herida”, donde interpretás al pintor Diego Rivera…
En cuanto a “La misma herida”, me dio la posibilidad de pintar los cuadros junto a mi madre que realizo la mayoría de las reproducciones. Lo hice para meterme en la piel de ese personaje para nada fácil de interpretar considerando que tiene muchas virtudes y al mismo tiempo un costado siniestro en cuanto a la consideración de la mujer. Un gran desafío que todavía noche tras noche le encuentro mas detalles al personaje.

¿Cómo viene el 2015 para Sergio Paz?
El 2015 viene con mucho trabajo, haciendo algunos papeles en la televisión y realizando un largometraje que supongo estará listo para fin de año. Y por supuesto disfrutando de estas grandes obras.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff

miércoles, 17 de junio de 2015

Bárbara Lloves Millán, la embajadora Disney de nuestros escenarios.

Desde hace años, la Avenida Corrientes, en la entrada del Paseo La Plaza, la magia de Disney se hace presente los sábados, domingos y algunos feriados. Tal la repercusión, que sumaron como sede al teatro Liberarte, justo enfrente. Y en ese vaivén de Princesas y Hadas, mucho tiene que ver la actriz Bárbara Lloves Millán, quien interpretó a más de una. ¿Quién es esta mujer que ya es un referente de los infantiles de nuestro teatro porteño?  En esta nota te la presentamos.

¿Por qué el teatro?
Siempre me sentí atraída por las artes plásticas y por el teatro. Mi mamá me llevaba a ver muchísimo cine, desde chica pude ver todo tipo de películas. La realidad es que nunca había pensado el teatro como posibilidad laboral, pero sí había empezado distintos talleres desde los 10 años. Sin embargo, a los 15 tuve la posibilidad de entrar en un elenco estable a trabajar, y por suerte nunca paré de trabajar.

¿Artistas que te hayan influenciado positivamente?
Es difícil decir quienes influyeron sin olvidarse de alguno. Por supuesto hay artistas que uno admira profundamente, como Meryl Streep, Al Pacino, Jack Nicholson; de los nacionales, Thelma Biral me parece una actriz increíble y muy generosa como docente. Megan Hilty también es una actriz y cantante que admiro mucho.

¿Cómo fue que empezó con el teatro infantil?
Fue mi primera experiencia profesional luego de las muestras de los cursos de teatro de todos los años, a los 14, en el Teatro Santa María, para vacaciones de invierno. Luego trabajé en otra compañía que se presentaba mayormente en escuelas y hacíamos muchísimas funciones por semana, de ambas experiencias, aprendí muchísimo.

El público infantil es el más expresivo…
Siempre es un gran desafío. Cada función que comienza, la energía tiene que estar totalmente dirigida al público, niños y adultos, ya que, al menos nuestra idea es que la familia completa disfrute del espectáculo. No se puede hacer una función de un infantil a media máquina, siempre hay que poner el cien por cien en la función. En general, cuando la platea está distraída, nunca hay que culpar al público, en ese caso siempre hay que revisar qué está haciendo uno como intérprete, en el sentido que seguramente, no se está dejando lo necesario en el escenario. Es una satisfacción enorme ver las caritas de los nenes totalmente involucrados en la historia que contamos, y es increíble la recepción que tenemos luego de la función, cuando salimos a sacarnos fotos y a hablar con los nenes. Realmente te llenan de un sentimiento hermoso.

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Tenemos la suerte de poder viajar muchísimo llevando nuestras historias a todos los rincones de nuestro país. Y la verdad que poder conocer todos esos tipos de públicos diferentes es fascinante, cada uno tiene algo especial, desde el que va al Paseo la Plaza cada fin de semana, hasta el que en un pueblito recóndito espera ver la obra con muchas ansias, ya que quizás sea el único infantil que vaya en el año. Realmente soy muy agradecida de todo lo que nos da este trabajo.

¿Qué es lo que menos le gusta?
Como todos los trabajos, uno a veces está cansado, o le duele algo, o en gira hay noches que dormís en viaje, y cuando te levantás por ahí te duele todo, pero la verdad es que amo mi trabajo, no hay nada que no me guste.

¿Cómo llegó a la órbita del director y autor infantil Leandro Montgomery?
Nos conocimos trabajando juntos en otra compañía teatral, y juntos construimos Rueda Mágica, hace ya ocho años.

¿Actualmente está con qué obras…?
Con nuestra compañía Rueda Mágica estamos haciendo giras con “Princesas, el musical”, y con “Princesas en Monsterland”. La primera ya viene haciendo gira desde el año pasado, mientras que “Princesas en Monsterland” fue estrenada hace un mes aproximadamente, y es una propuesta totalmente diferente para niños y no tan niños. Las princesas se van de vacaciones y son convertidas en monstruos, claro que con un estilo bastante particular.

¿Cómo vienen las vacaciones de invierno y qué obras estará protagonizando?
Yo estaré de gira con las obras anteriormente mencionadas. Y en Paseo la Plaza, dejamos cinco elencos increíbles con “Merlín, Arturo y la espada mágica”, “Princesas, el Musical”, “Maléfica: la historia de la Bella Durmiente”, “Princesas Zombies” y “Campanita”.

¿Cuáles son los sueños de Bárbara Lloves Millán dentro de la actuación?
Me encantaría incursionar en cine, que es un lenguaje que desconozco. Por otro lado, quisiera seguir formándome en canto y danza, para poder seguir creciendo en el ámbito de la comedia musical.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff






viernes, 12 de junio de 2015

Ariel Dabbah, promesa del teatro argentino

¿Qué te llevó a que te dediques al teatro?
Realmente es lo que me hace sentir al hacerlo. Si bien hago teatro de texto, también estudio teatro musical, y son lugares donde me divierto y me encanta vivir los mundos que se crean. Veía muchas películas de chico, y siempre jugaba a imitarlas. Me encantaba ser in detective privado o imaginarme súperhéroe, desde el juego obviamente, no tenía un registro de algo teatral, fue después en la secundaria que tuvimos teatro y me sentí atraído hacia la representación de un personaje. Un poco de todo me fue llevando se podría decir.

¿Cómo todo artista del Off, tenés tu trabajo formal y el teatro es un anexo? ¿O vivís del teatro?
Dedicarme como trabajo, fue después de un proceso de ver que, era posible vivir del arte, y eliminar algunos fantasmas que tenía y que a veces se generan socialmente, que poco tienen que ver con la realidad. Veía que haciendo otra cosa, no sacaba lo mejor de mí, sentía que me faltaba algo y tomé la decisión de dedicarle mi tiempo al teatro y no a otra cosa y en eso estoy. Empecé trabajando en el Teatro Colonial, con algunas obras clásicas para colegios, fue creciendo y de la mano de seguir estudiando y formándome han ido apareciendo otras oportunidades. Es un camino sacrificado, he tenido que dejar algunas cosas de lado pero hoy tengo muchos de esos momentos donde nos sentimos plenos o felices a diario, cosa que antes no era tan usual, asique, ¿por qué abandonar este camino? Todo lo demás, irá llegando.

¿Quiénes motivaron esta filosofía de vida?
No se si tengo una persona en particular, hay muchos actores que me gustan, cantantes que me parecen bestias pero siempre admire a gente no conocida, gente que veo que labura de esto y se dedica con amor, los veo en el dia a día y eso es lo que más me motiva. De los actores estrellas no conozco sus historias, solo sus trabajos, los cuales son buenísimos y sirven de referencia pero ver a un profe que se muere porque aprendas, porque quiere compartirte todo el amor que tiene por el canto o el teatro es a lo que aspiro. Siempre cuento que tengo una abogada amiga que es la abogada más apasionada que conozco, ama lo que hace y después de verla yo quise lo mismo, y lo encuentro en el teatro.

¿Qué recordás de tu primera obra “La importancia de llamarse Ernesto”?
Fue uno de los primeros proyectos que tuve. Si bien ya venía trabajando con otras cosas, fue de las primeras que arranqué de cero, con lectura, ensayo y demás. Fue un proceso muy lindo, la sigo haciendo en el Colonial y me divierte mucho. Es un estilo bastante particular y puedo decir que he descubierto muchos chistes tiempo después de haberla estrenado, es muy sutil y todos los textos tienen una doble referencia, no por nada Wilde es un escritor histórico. Aprendí mucho.

¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?
El amor que hay por hacer las cosas, porque plata no hay. Es tener ganas de hacer cosas y llevarlos a cabo, es un esfuerzo grande y muy lindo. Ver que la gente va conociendo tu trabajo y le gusta y descubre que no es todo cine y televisión es muy lindo, y les sirve a ellos para conectarse con diferentes sensaciones.

¿Cómo llegaste a “Las de Barranco” y cómo llegaste a crear a ese elegante inquilino?
Me convocó la directora, Lorena Bruquetas, con la cual había trabajado anteriormente y encaramos este inquilino desde esa elegancia y simpatía. Estudio comedia musical y Lorena me dijo que quería aprovechar eso y se fue dando con los ensayos. Lo busque desde la simpatía, desde el deseo de estar atento al otro y ver lo que la madre le hace a sus hijas y sobre todo Carmen y poder influir en eso.

Sos uno de los protagonistas  de “Las de Barranco”…
Es un clásico, con todo lo que eso significa. Tiene un subtexto tremendo, habla de temas muy fuertes y de manera inteligente y con humor, muy bien logrado. Es una obra linda, y el trabajo de Lorena es espectacular tanto en la dirección como en el escenario, debo admitir que ya adopté algunos gestos que me encantan de su personaje. Es un amor y me cuidó desde el primer ensayo ya que Petrona y yo, éramos nuevos en el elenco. Todos nos han recibido muy bien y fue fácil la adaptación, un gran equipo y grandes personas.

¿Cómo prosigue el 2015?
¡Hermoso! Viene siendo un año soñado. Los sábados con “Las de Barrranco”, los viernes con “Historias de amor bajo la lluvia” que es una obra divina en el Teatro Gargantúa. Asistiendo en “Ghost, el musical”, que es un sueño para mí, ya que soy un fanático de los musicales y también en “Éxtasis de un ama de casa” los jueves en el Gargantúa también. Dirigiendo mi primera obra y esperando que sigan apareciendo oportunidades de hacer esto que tanto me gusta.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff





viernes, 5 de junio de 2015

“El método Mariana Moschetto”, directora, actriz y profesora de teatro

Comenzó sus estudios en el Centro Cultural San Martín, paralelamente profundizo su entrenamiento en comedia musical ingresando a la escuela de Pepe Cibrián y Trabajando como parte del elenco de las obras "El Fantasma de Canterville", "Drácula" y "La importancia de llamarse Wilde". En 2009, crea Apuroteatro, compañía teatral,  junto a Agustin Chenaut y se dedican a la creación de sus propios materiales siempre con la profunda convicción del hacer.  Estudia Canto Lírico desde el 2012 con Cristian De Marco Cantante del coro estable del teatro Colón. Una artista completa.

¿Qué es el grupo Apuroteatro, dirigido por vos y por Agustín Chenaut?
Apuroteatro es una compañía teatral independiente que comenzó a dar sus primeros pasos hace ocho años con el objetivo de introducirnos en la práctica teatral, de investigar, probar, encontrar una forma propias de ver y de hacer teatro. Con un espíritu de formación y de producción constante nos fuimos dedicando a abordar materiales diversos, ya fueran de nuestra propia autoría o autores clásicos o contemporáneos, siempre guiados por la intuición y con el objetivo de aprender y mejorar a través de la acción. En el medio, la prueba se combinó con la posibilidad de dar clases y de abrir en estos espacios una extensión de lo que fuera que estuviésemos investigando en su momento. Esto es apenas un resumen, porque en realidad Apuroteatro encierra sus propios ideales, sus propias convicciones: hacer teatro, vivir del teatro, vivir a puro teatro inmersos en las artes escénicas lo más que se pueda...

¿El Foco es la sala de teatro de Apuroteatro? ¿Qué actividades hacen y para quienes?
El Foco es nuestro cuartel general. Después de vagar por distintos espacios (muchos de ellos no convencionales) nos encontramos con la necesidad de tener una casa, un espacio, un lugar en el que la búsqueda pudiera desarrollarse más cómodamente, con ciertas condiciones básicas que facilitaran a posibilidad de aislarnos un poco del afuera y sumergirnos de lleno en los ensayos. Entonces, El Foco, es en primer lugar un espacio propio dónde desarrollamos nuestros proyectos. Pero también es un punto de encuentro para artistas, para jóvenes inquietos como nosotros que estén buscando desarrollarse y crecer en este mundillo teatral. Aquí ponemos a prueba nuestros materiales, los de otros, tratamos de brindar espacios de expresiones artísticas comprometidas y frescas. Nuestra idea es traer a esta zona de a Capital Federal, una propuesta independiente seria y comprometida, no solo desde lo que se abre al espectador sino que además desde la formación. Aquí realizamos talleres de actuación, danza, expresión corporal, canto, yoga, música, tratando de integrar lo más que se pueda al entrenamiento integral del artista. No es condición dedicarse solamente o exclusivamente al oficio. De ahí  “apuroteatro”, teatro para todos, pero no para cualquiera, porque no deja de ser una disciplina y así lo transferimos.

¿Cómo profesora qué les inculcás a tus alumnos?
En primer lugar trato de transmitir la pasión por lo que hago. Por otro lado, trato de que comprendan que lo que se ve en la clase es solo una mirada del hecho artístico y que es el artista mismo quien tiene la obligación de cuestionar, de cuestionarse, de estar presente, de plantearse sus propias inquietudes y desafíos e ir tras ellos. Las técnicas no dejan de ser herramientas fundamentales que nos acercan y nos ayudan pero de ninguna manera son verdades absolutas, ya que creemos que el teatro es dinámico y cambiante como la vida misma y por ello no se sujeta a ninguna fórmula. Trato de plantear espacios de investigación y entenamiento que abran la percepción y la búsqueda.

¿Qué te dejó Pepe Cibrián en los años en que trabajaste junto a él?
La disciplina, la responsabilidad con la que se encaran los proyectos. Aprendí desde muy joven lo que es estar en el oficio y en consecuencia que un espectáculo no solo es un buen texto o una composición coreográfica, sino que se compone de infinidad de elementos de los cuales uno debe hacerse cargo de absolutamente  todos. Recuerdo mucho cuando nos hacían ir a los ensayos técnicos y creo que gran parte de lo que pude aprender de iluminación y puesta puedo atribuirlo a esta experiencia. Más allá de los “grandes talentos” de los intérpretes de Pepe, creo que uno aprende mucho de la composición, del todo, ya que en este sentido es indudablemente un maestro.

¿En qué ramas del arte encontrás inspiración y qué autores te influencian y por qué?
En todas. Me es inevitable ver entrelazadas todas las ramas del arte. Soy tendiente y sensible al hecho artístico en sí como forma de expresión y alérgica a los rótulos y diferenciaciones: teatro de barrio, comunitario, popular, físico, etcétera. Todo me genera. En cuanto a autores, obviamente Shakespeare es una fuente de inspiración reciente, pero también podría nombrar (apenas unos de los miles) a Lorca, Beckett, Cortázar, García Márquez y a innumerables autores musicales, dramaturgos contemporáneos, coreógrafos, artistas plásticos, directores. El por qué siempre cambia. Algunos me abren la cabeza, otros me despiertan sensibilidad, otros me llevan de viaje, otros me provocan, pero en general todos me generan esa energía, ese movimiento, esas ganas de cambiar, de hacer, de moverme y poner el cuerpo a la vida.

¿Cómo es un día en la vida de una artista del off?
Un día en mi vida es bastante ágil y dinámico. Me levanto, abro mi sala para que haya actividades, me paso las horas entre planificar una clase, coordinar, organizar ensayos, pensar estrategias para lograr que la gente se interese por lo que uno está haciendo, ensayar, ensayar, ensayar. Uno está constantemente tratando de equilibrar entre mantenerse vigente, pero sobre todo presente en el mundo artístico, pero además no dejamos de ser humanos, con hijos, necesidades económicas, problemas cotidianos, alegrías como cualquier otra. No estamos exentos de las reglas que funcionan para la mayoría. Yo tengo el beneficio de haber podido construir mi vida y haberla dedicado exclusivamente a lo que amo hacer y me apasiona. En resumen, la vida de un artista del off se debate entre la supervivencia y la evolución constante.

¿Con tantas puestas en escena de Shakespeare, por qué representarlo hoy, donde hay tanto espacio para los autores nuevos?
Supongo que Shakespeare nunca deja de renovarse. Sí, todos hemos leído o escuchado alguna vez que los clásicos se mantienen vivos porque de alguna manera sus temas son universales, se hacen contemporáneos. Pero en principio todo esto inicio como un desafío más que nos planteamos llevar a cabo con Agustín y que no sabíamos muy bien hacia dónde nos conducía. Ahora, Shakespeare se me hace necesario. No solo por lo que nos deja después de cada función como artistas, sino que además porque realmente su obra no deja de ser actual y moderna (al menos el enfoque que le hemos dado). Pensar en el amor hoy, con todas las cosas que suceden a nuestro alrededor, su contra máscara, el odio, por otro lado, es un acto de percepción básico para cualquiera que esté vivo y camine por la calle. Hoy hay espacio para los autores nuevos, pero para nosotros Shakespeare se renueva con cada propuesta… o al menos así es nuestra intención con esta versión de “Sueño…”

¿Qué caracteriza a “Sueño de una noche de verano” de Mariana Moschetto y Agustín Chenaut?
Nos hemos despojado de toda escenografía o de cualquier elemento que pueda dar indicios de tiempo, o que condicione la mirada del espectador. En este sentido decidimos exponer el trabajo de la actuación sometiendo al elenco función tras función a la necesidad de hallar ese vehículo, esa conexión sincera que se produce entre el intérprete verdaderamente presente y el espectador verdaderamente interesado. Despojados de escenografía, tratando de que el vestuario no forme opinión esta puesta pretende construir un mundo concreto pero a su vez muy complejo, que navega entre lo fantástico, lo terrenal, lo divino, lo pasional, entre muchas otras cosas. Creiamos que poner dos lianas y un árbol no iba a generar el efecto que deseábamos generar. Por lo tanto, decidimos que el público se viera obligado a prestar atención, a trabajar a la par nuestra para construir un espacio que en definitiva crearán cada uno (a consciencia o no) pero que les pertenece por salir de su imaginario.

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff




lunes, 1 de junio de 2015

Teatro: “Yacarazo”



Todos los hombres fuimos, somos y seremos un yacaré morado, como tan bien describe en su obra Juan Fiori. Esos hombres que devastamos a nuestro género para terminar siendo únicos. Y no medimos vínculo ni cercanía. Todo lo que sea hombre queremos derribarlo. Arrasamos. Esa muestra de debilidad absoluta que la camuflamos con un ataque multidireccional. Lo peor es que las mujeres se dan cuenta. Siempre. Su sexto sentido e inteligencia superior, siempre nos terminan derrotando.

Dora, Clara, Laura y Nancy, son cuatro mujeres que se disponen a terminar con la hegemonía del Yacaré Morado que hizo estragos en la selva que cohabita con las cercanías del Río Paraná. La sala es chiquita, Ladran Sancho no alberga a más de 40 personas, pero la dirección de Juan Fiori, no sabemos cómo, hace que eso parezca la inmensidad. Perfectos los efectos sonoros y la escenografía. Si sacáramos fotos de la obra y las mezclamos con algún viaje real, nos preguntarían donde es ese hermoso lugar. Es “Yacarazo”, se puede visitar los domingos a las 20hs., en el barrio de Abasto.

Con actuaciones destacables y parejas entre sus cinco protagonistas, “Yacarazo” es una pincelada de lindo teatro. Ni una hora de relato, pero contundente para sentir que hemos visto dos horas con intervalo incluido. El vestuario es muy bueno, litoraleño y sin expectativas. Todo un logro.

En su segunda temporada, según nos informa Google, la obra se vuelve una interesante propuesta. Con nuestro fantasma interpretado por Gastón Filgueira Oria, como yacaré y con las histriónicas Agustina Trimarco, Viviana Ghizzoni, Lucía Costantino y Belén Ribelli, quienes le ponen feminismo a tanto machismo. Una guerra desigual, porque como sabemos, quienes dan vida, logran todo.

Crítica a cargo de Ignacio Ballesteros.

Autor y Director: Juan Fiori.
Asistencia de Dirección:
Mara Daglio.
Elenco: Agustina Trimarco, Viviana Ghizzoni, Lucía Costantino, Belén Ribelli y Gastón Filgueira Oria.
Finalización: 24 de agosto 2015.