jueves, 28 de mayo de 2015

Andrea Moya, humorista estrella de “No toques send sin mirar a quién”

Andrea Moya siempre fue fanática del stand up, y comenzó a formarse en la técnica de este estilo de humor en el 2008 en el teatro El Farabute, bajo la dirección de Emilio Tamer. Siguió perfeccionándose trabajando con algunos de los comediantes referentes del estilo, como Sebastián Rubio. También se ha formado en las técnicas de personajes de comedia e impro, además de ser bailarina de jazz. Pero declara que el stand up es su gran obsesión. Actualmente actúa junto a Fer Classic y Jack Palix en “No toques send sin mirar a quien”, todos los sábados a las 21 hs en The Cavern Pub, en el paseo La Plaza.

¿Qué te llevó a que te dediques al stand Up? 
Supongo que fue un flujo natural de la vida que me trajo acá. Crecí con el humor como forma de expresar lo cotidiano. Mi papá tenía un excelente sentido del humor y hasta las cosas más difíciles lográbamos pasarlas a través de ese filtro. Además de la presencia permanente en mi casa de grandes exponentes del humor. El teorema de Thales y el Principio de Arquímedes los aprendí con Les Luthiers, y la compilación de las tiras de Mafalda era mi libro de cabecera cuando tenía 9 años.  Cuando tenía unos 16 años ví Punch Line, una película sobre el mundo del stand-up protagonizada por Tom Hanks, Sally Fields (acá eran pareja; años después fueron madre e hijo en Forrest Gump regidos por ese implacable tiempo de Hollywood que envejece mucho más rápidamente a las mujeres que a los hombres) y John Goodman. A mí me pareció que había mucha poesía en ese sufrimiento por hacer reír. En la dicotomía de la elección, que en Punch Line se plantea en varios planos. Y en esos “detrás de escena” de los bares de comedia.  Ahí me empezó a interesar el género y a seguirlo. Pero fue muchos años después cuando descubrí El Farabute en Buenos Aires y su escuela de comedia. Y ahí ya me metí de lleno.

¿Tenés tu trabajo formal (a qué te dedicas? Y cuanto ocupa de tu día a diario?) y el Stand Up es un anexo? ¿Cómo lo unís con tu vida cotidiana?
Cuando empecé era responsable de Marketing de una empresa multinacional. Viajaba muchísimo y había años en que estaba más tiempo afuera del país que adentro. Yo siempre quise ser actriz, y no sé cómo terminé estudiando Ciencias de la Comunicación y trabajando en empresas. Cuando empecé a estudiar stand-up (sí, se estudia stand-up. No basta con ser el “gracioso de las fiestas”) y a subir al escenario, tuve un shock interno fuerte. Costó ordenar mente y corazón. Me  fui de la empresa en la que trabajaba, me dediqué a hacer consultoría independiente de marketing, a ordenarme internamente, a seguir preparándome y estudiando mucho, y a subir al escenario una y otra vez.  Hoy conjugo las dos cosas. El marketing me sale bien, me gusta hacerlo y me permite vivir mejor. Además de que me di cuenta de que necesito ese equilibrio. Los dos mundos. Uno alimenta al otro, y ambos conviven bien en mí por ahora. Y le dedico más o menos la misma cantidad de tiempo a cada uno.

¿Qué recordás de tu primer show como humorista de Stand Up y qué cambió con la Andrea que hoy protagoniza “No toques Send…”?
Mi primer show  fue la muestra de fin del primer curso, y aunque creo que tenía algunos hallazgos en el texto, era floja. Me faltaba entrenamiento. Hay algunos elegidos que la primera vez que suben al escenario la rompen. No fue mi caso. A mí me gustaba mucho, tenía una búsqueda, pero estaba lejos de ser lo que quería ser. Hoy estoy un poco más cerca (o menos lejos). Creo que lo que más cambió en mí en todo este tiempo ha sido encontrar el camino hacia un estilo propio, acercarme a la verdad que quiero transmitir y que es única en cada uno. Y que es lo que al final hace reír al público. Es lo más difícil y lo que más tiempo lleva. Hacen falta muchas horas de escenario, muchos golpes, mucho tiempo invertido en trabajo para llegar ahí. Y como encima somos seres humanos a los que nos pasan cosas todo el tiempo y evolucionamos –o, al menos, idealmente-, ese camino nunca se agota. 

¿Qué es lo que más te gusta de hacer Stand Up?
Que sale de uno. Y que es matemático. La magia que tiene que el público se ría en el momento preciso que vos creaste para que se rieran, es indescriptible. El stand up es muy personal. Y es, desde mi punto de vista, el que más vulnerable te deja arriba del escenario. Estás con un texto que escribiste vos, con tu punto de vista. No estás refugiado en el texto de otro, ni en un personaje, ni en un vestuario, ni interactuando con nadie más. En el escenario solo estás vos con un micrófono y con la premisa de hacer reír o de al menos poder contar algo que llegue (si se ríen, mucho mejor). No hay nada más fuerte que eso. No hay otro género igual en ese sentido.  Es además el más honesto, el más transparente, el más justo. Si hiciste bien tu trabajo se nota, y si no lo hiciste bien, también se nota. El público te lo hace saber. Depende de vos. Es adrenalina pura.

¿Qué referentes tenés dentro del mundo del Stand Up o personajes que te aconsejan y por qué?
Muchos.  Del stand-up de afuera, Louis CK, Chris Rock, Seinfeld, Ellen DeGeneres, George Carlin, Rick Gervais. Ojalá me aconsejaran directamente (con Carlin me daría un poquito de miedo porque ya está muerto), pero no me canso de ver sus videos y de leer sus entrevistas. Y de manera más directa, Emilio Tamer fue mi primer profesor. De él aprendí la técnica, el respeto por el escenario, el concepto de show, la responsabilidad y la mirada sobre cada detalle para que todo funcione. Es un gran director. Los chicos de Señales de Humor (Gabriel Gómez, Gustavo Valiente, German Ven, Julián Labruna y Nancy Gay – que ya no está en el grupo) son amigos y fueron mis primeros referentes. Siempre fueron muy buenos, y cada vez están mejor. También Sebastián Rubio, que es uno de los mejores comediantes de stand up de Argentina. De él escucho todo. Lo que me diga, lo tomo. Tuve la suerte de hacer un entrenamiento personalizado con él durante varios meses, y me aportó una visión que me abrió la cabeza hacia otro lado. Trabajar con él fue una de las cosas más enriquecedoras que hice. Y ahora estoy haciendo un curso con otro de los comediantes indiscutibles de la escena local, Martín Pugliese. Es un crack, sin ninguna duda. No hay nadie que pueda opinar lo contrario. Y tiene una generosidad y humildad para transmitirte y entregarte todo, propia de los grandes. Cada clase con él es impresionante. Y obviamente también mis compañeros de show, Jack Palix y Fer Classic. La percepción de tu grupo es muy importante, especialmente cuando te gusta lo que hacen. Son los que viven el show igual que vos, función tras función.            

Sos una de las protagonistas  de “No toques Send sin mirar a quién”… ¿Qué nos podés contar sobre tu rol y sobre el show en sí?
Es un show de stand up clásico, de una hora de duración, con comediantes haciendo cada uno su material. No usamos vestuarios, ni instrumentos, ni escenografía, ni nada. Solo nosotros, un micrófono y nuestro material escrito por cada uno.  Es stand-up puro. Hay un presentador (Fer Classic) que con su simpatía y gracia logra en pocos minutos un ambiente muy cálido. El hace su material, luego vengo yo, y cierra Jack Palix. Los tres tenemos visiones, materiales y estilos muy diferentes, pero gustos de humor muy compatibles. Eso hace que el show tenga coherencia, pero sea variado. "No toques send…" habla de poder sobrevivir con humor a las equivocaciones, metidas de pata, que tenemos todos. Y básicamente a vivir con humor lo que se nos presente cada día. Es un humor bastante “blanco”.

¿Cómo viene tu año 2015?
Ojalá con muchas horas arriba del escenario.  Si el público nos sigue acompañando como hasta ahora, esperamos seguir con “No toques send sin mirar a quién” en La Plaza todos los sábados a las 21, y también lo empezamos a llevar a otros teatros y bares de Capital y del Conurbano. Hay algún proyecto para llevarlo al interior pero nada confirmado aún. Nos divertimos mucho con el show, y que el público se ría y pase una hora divertida nos genera mucha energía y felicidad. Así que esperamos poder seguir haciéndolo todo el año. 

Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff



sábado, 23 de mayo de 2015

Juan Fiori, el padre de la criatura (el Yacaré Morado)

Juan Fiori  es actor y director de teatro, estudió en el I.U.N.A. la carrera de Licenciatura en Actuación, su formación actoral comenzó a los 9 años en su ciudad natal Zárate (provincia de Bs. As.) con cursos sobre juegos teatrales e improvisación a cargo de la profesora Ileana Fernández Morales. Tras muchos años de estudio, actualmente es asistente en los talleres de Andrea Garrote.

¿Cómo se gestó “Yacarazo” y por qué llevarla al teatro?
Cuando comencé a escribir “Yacarazo” quería hablar fundamentalmente de la soledad, de la espera horrible de aquel que no va a venir. Sentirnos solos por la ausencia, expresar el dolor de haber conocido la felicidad y haberla dejado ir. “Yacarazo” habla de las promesas de amor, del fin del amor. También habla de las cosas que hacemos para no sentirnos solos.

El dolor como motor artístico...
Quería que la obra expresara la idea del ideal, de la persona indicada. La figura del yacaré representa la conjunción de todos los hombres del imaginario, es decir padre, pareja, hermano, Dios. Lo prohibido en tanto que amar a tu peor enemigo.

Ambientada en nuestro litoral…
Exacto. El texto refleja la forma de vida en los márgenes del río, como es vivir en las costas, la percepción del tiempo, el sentido del peligro,  el miedo. En este país paternalista, de hijos rebeldes, de parricidios, la idea de cazar al padre, al hombre Dios, la idea de hacerle confesar sus crímenes y luego aniquilarlo, me parecía interesante contarlo a través de una fábula litoraleña.

¡Fuerte la imagen del yacaré morado!
Yacarazo habla de la muerte, de la desaparición, la ausencia de padre, el yacaré ha destruido todo vestigio de vida, ha asesinado a todos los hombres dejando necesidad de amor y una desprotección increíble. A la vez habla de la fuerza de tener un berretín, algo que nos obligue a vivir, a darle razón a una existencia miserable. Habla de agruparse, de amontonarse y hacer algo, estar en movimiento, sentir que hay que romper con la inercia. De alguna forma es la libertad, la búsqueda de libertad a fuerza de vehemencia, a golpes de sentido.

Tenés varias obras como actor en tu haber pero “Yacarazo” es tu primera obra dirigida… ¿Qué aspectos cambian en tu nuevo rol?
El cambio es rotundo, actuar es más liviano, más relajado. Dirigir implica manejar un abanico gigante de actividades, creo que lo que más cambia es la visión de totalidad que tiene la dirección, cuando actuás pensás a la obra desde tu lugar de actor, como director uno tiene que estar en todo.

¿Cuál sería tu sello distintivo como director?
A mí me gusta contar historias, me gusta narrarlas de forma sutil y metafórica. Mi propuesta es que la gente que venga a verla se lleve un recorte sensible de una realidad posible. Me gusta lo artesanal, lo sencillo, no creo tener un sello. Pero si puedo decir que me gusta pensar las obras que hago como metáforas que se superponen.

¿Cómo fue la elección del elenco, para que protagonicen “Yacarazo”?
Yo trabajo con amigos que tiene inquietudes similares, en el caso de “Yacarazo” las chicas me propusieron hacerme cargo de la dirección y luego fui llamando a otros amigos y así armamos el elenco, me gusta pensar que la obra los eligió a ellos. Estoy orgullosos de trabajar con colegas tan talentosos, la fortuna más grande que puede pedir para mí un director es trabajar con amigos talentosos, en mi caso me siento millonario.

¿Qué tiene de distinto esta segunda temporada de “Yacarazo”?
Hubo cambios en el elenco y cambios drásticos en la historia, creo que esta segunda temporada se parece mas a lo que soñé hace un año atrás cuando la escribía.

¿Cómo continúa el año tras la reposición de “Yacarazo”?
Este año es hermoso para mí porque estoy haciendo una increíble obra los viernes a las 21hs en el teatro Beckett que se llama “El combate de los pozos”, que la escribió y dirige la gigante, valiente y generosa  Andrea Garrote. Además estoy los sábados en un ciclo de escenas llamado “Perfecta Anarquía” en la Casona Iluminada y en agosto se estrena mi nueva obra “Pelotari” y en mente tengo una nueva obra para el 2016.

 
Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff




miércoles, 13 de mayo de 2015

"Sueño de una noche de verano", un Shakespeare 4G



Existe un lema en el periodismo que dice “a veces, menos es más”. Y es lo que sucede con esta licitación teatral de Agustín Chenaut y Mariana Moschetto. Porque desnudan al Shakespeare original, de elegantes vestuarios, fastuosos escenarios e idílicas sensaciones, para mostrarlo de forma cruda, con actuaciones inmejorables y exactos efectos lumínicos. Una puesta austera que llena los ojos con lo esencial. La destreza de los actores, supervisado y guionado por la mano de sus directores.

“Sueño de una noche de verano” atrapa porque sale y entra en la historia en todo momento. Humor para descomprimir los pilares de todo clásico, y actuaciones soberbias para concentrar la atención, ya que el escenario es el vacío que a su vez hace de inmensidad. Todo está negro, pero el histrionismo de cada actor, configura el espacio a su antojo. Dos son los pilares en donde se sostiene todo. En la erotismo de Sofia Black Kali en su papel de Helena; y en el burlón de Peter Membrillo (Agustín Chenaut). El resto también son una máquina de sumar.

De forma cronometrada y constante. La obra se eleva en todo momento. Si comenzó en cero, termina en cien (sobre cien). Con tempos de cumbia, improvisación con el público y recursos anti teatro, pero que tan bien le sienta a esta invitación artística.

Su programa informa “Amparados, bajo los ineludibles efectos el amor, los amantes desenfundan su alma y se lanzan de lleno hacia la consumación de su afecto y de sus pasiones. Así, esta larga noche transcurre entre nieblas, espíritus del bosque, las musas del teatro, los dioses olvidados, los amores fugitivos”. Muy poético todo, pero bajado a la tierra por un estupendo elenco de actores que se completa con Andrea Allende, Agustina Donantueno, María Rosa Messina, Milton Mey, Santiago Montevidoni, Antonela Moschetto, Silvana Pierani, Juan Tate y Lucas Villar.

Por su parte, párrafo especial para Andrea Allende quien hizo el diseño del vestuario, mientras la música original de Gustavo Zabala también se destaca.

Pasaron cien minutos y parece que nos hubiésemos sentado hace quince minutos. El tiempo pasa volando por actuaciones que nos paralizan, por una historia eterna, que siempre es actual; y por un grupo como Apuro teatro, que hace arte en el momento. No es delívery porque hay que ir hasta el teatro, pero sí de forma casera y real.

Crítica a cargo de Ignacio Ballesteros.

Dirección: Agustín Chenaut y Mariana Moschetto.
Intérpretes: Andrea Allende, Sofia Black Kali, Agustin Chenaut, Agustina Donantueno, Maria Rosa Messina, Milton Mey, Santiago Montevidoni, Antonela Moschetto, Silvana Pierani, Juan Tate y Lucas Villar.
Teatro: El Método Kairós, El Salvador 4530, C.A.B.A. – Argentina.
Funciones: Sábados a las 18hs.
Reservas: 4831-9663. Costo entrada: $100.
Duración: 100 minutos
Finalización: 27 de junio.




Mariel Nicolosi, protagonista de la revelación del off, “Vidrio”

Actriz y abogada egresada de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Inició sus estudios en teatro en el Taller de Expresión Corporal con Romina Nicosia, se perfeccionó con Marcelo Cosentino, de la mano de quien haría “La Inundación”, (Monólogos de la Vagina) en la muestra del año 2011. Participó de un seminario dictado por Georgina Barbarossa. Protagonizó “Desde mi Ventana”, proyecto del grupo fotográfico Umagumma. Hoy protagoniza la obra de Javier Delgado, “Vidrio”.

¿Cuándo comenzó todo?
Sinceramente no tengo un recuerdo específico de algo o alguien que me haya llevado a dedicarme a esto. Más bien, creo que uno nace, no se hace. Yo gracias a Dios, nací.
Desde muy pequeña preparaba “shows” para mi familia en cumpleaños, en los que me disfrazaba, cantaba y bailaba. Era de las que siempre actuaba en todos los actos del colegio e imitaba a las actrices famosas de la televisión.

¿Recordás el día de tu debut?
La primera vez que me subí a un escenario, se acercaron a saludarme un grupo de señoras mayores, que me dijeron: “Esto es lo tuyo querida, brillás como el sol arriba del escenario”. Además de emocionarme con tan bellas palabras, ese día me di cuenta que quería actuar por siempre. Nada más hermoso que escuchar reír al público o verlo emocionarse. Nada que llene más que un caluroso aplauso y el calor humano. 

¿Espejos en los cuáles te querías reflejar?
A quien llevo en un lugarcito de mi corazón y de quien aprendí mucho es de Marcelo Cosentino. No sólo un excelente profesor, sino una maravillosa persona. Él me enseñó que el teatro era vida, que el teatro era amor; incluso, que la vida sin teatro, sería un lugar triste. Otra autor que me marcó es Tennessee Williams. Amo cada uno de sus textos, así como los de Henrik Ibsen. Del teatro off donde desarrollo mi actividad actoral, me enlisto en las filas de Javier Delgado y Laura Gordano; a quienes admiro incondicionalmente por su tenacidad, fuerza y creatividad sin límites.

¿Vive del teatro o realiza alguna actividad paralela?
No es posible vivir del teatro alternativo, aunque es lo que más me gustaría. Es un ambiente difícil, en el que hay mucha oferta y en el que aún con un buen material para mostrar, se complica llenar una sala. Aunque seas un “Roberto Carlos” en algún momento se te acaba el millón de amigos. Necesitamos del boca en boca. Vivo de la otra profesión que elegí: soy abogada. Trabajo en una empresa cumpliendo tal función y hago algunas cosas particulares. A los 17 años me senté frente a mis padres y les dije que no sabía si quería ser abogada o actriz. Podrán imaginar la respuesta. Así que recuerdo recibirme un mes de julio y en agosto comencé a estudiar teatro y a hacer obras independientes, sin parar.La abogacía es sólo el medio de vida para poder solventar proyectos, seminarios y cursos de teatro; es decir, para hacer lo que más amo: Actuar, a lo que le dedico cuerpo, mente y alma.

¿Qué cosas se negaría a hacer sobre un escenario?
Pregunta difícil. Podría decir que no me agradaría hacer un desnudo completo sobre un escenario. Pero lo cierto es que no lo puedo asegurar, decidiría llegado el momento según las circunstancias del caso. Después, con el resto no tengo inconvenientes. En cuanto a estilo de personajes y obras con las que me siento más cómoda, podría decir que con la tragicomedia. Una vez Cosentino me dijo que tenía algo natural que él no podía enseñarme: “Hacer reír a la gente sin ocuparme de ello”. Es decir, puedo estar haciendo una escena dramática, y con lágrimas en los ojos decir algo gracioso sin pensar en la risa del público y seguir llorando. Igualmente amo la variedad, me gusta ser versátil, hacer distintos personajes, enfrentar  desafíos e ir por más. Siempre. Crecer, aprender y crear eternamente.

¿Qué es “Vidrio”?
Vidrio es una comedia sobre la fragilidad. Cuenta la historia de tres mujeres en búsqueda de la felicidad. Que ríen, lloran, se equivocan, aprenden, sueñan, fracasan, odian y aman. Como todos nosotros, sin importar género o edad. Se encuentran en un absoluto desamparo emocional y se muestran tal cual son: frágiles y viscerales, en estado puro. Están marcadas por el dolor, desbordadas por el sufrimiento provocado por la violencia tanto física como psicológica ejercida por sus parejas. Sufrimiento por tantos sueños rotos, tanta desilusión.

Temas fuertes.
A pesar de tanta miseria, toman las riendas de sus vidas y buscan salir adelante sin importar las consecuencias, con la firme convicción de que nunca es tarde para barajar y dar de nuevo. Con ese pensamiento es que toman decisiones, de las que no podrán volver atrás. Digamos mayormente, como en la vida misma. En “Vidrio” todo es vivido con intensidad, a través del humor por momentos absurdos y por otros negros. Aunque en el fondo es un tremendo drama. Encarno el personaje de Próspera, una mujer a la que la vida no le ha sonreído demasiado. No tiene familia, su amiga Eterna (Giuliana Alberione) es todo para ella. Es muy naif e ingenua, pero también luchadora y soñadora. Piensa en la felicidad de su amiga y actúa en consecuencia, sesgada por la locura de su lastimado corazón.  Oculta algunas cosas, pero que como toda mentira, terminan cayendo por su propio peso, dando paso a conocer la verdad, la que no tiene remedio.

Soñemos juntos… pongo a su disposición todo el presupuesto y decisiones para crear una obra...
Difícil decidirme por una sola obra, desearía contar muchas. Pero puedo decir que me encantaría actuar junto a Ricardo Darín, Norma Aleandro y Luis Brandoni, entre otros; en un teatro como el Maipo, donde contaría la historia de una mujer desquiciada, cual Lady Macbeth. Me parece súper interesante y complejo trabajar la locura, de modo de que sea convincente, sentida y no sobreactuada. Un personaje con trastornos de personalidad o esquizofrenia. Por lo que encarnar un papel como ese, sería todo un desafío.

¿Cuáles son los sueños de Mariel dentro de la actuación?
Desearía hacer cine, es algo que no he hecho aún y que me gustaría experimentar.
Asimismo, desearía con todo mi ser poder vivir de la actuación, pero si ello no fuere posible, sueño con poder seguir actuando toda mi vida, y con transmitir infinitas emociones. Que las personas que vean mi actuación la sientan, la vivan, vibren, amen, odien, enloquezcan, se identifiquen, lloren, rían y por sobre todas las cosas, que se sientan vivos. O mejor dicho, que sientan cuan valioso es estar vivos.

¿Cómo viene el 2015?
Me encuentro ensayando una nueva obra de Laura Gordano llamada “Quirógrafo - 1940”, a estrenar en julio, todos los sábados a las 18.30hs en el teatro El Fino. Es una comedia para toda la familia por eso el horario de función- que se desarrolla en la redacción de un diario en los años 40. Linda propuesta.



Por Ignacio Ballesteros – Artistas del Off - @ArtistasDelOff




lunes, 11 de mayo de 2015

Teatro: Reina, una nueva líder


Los premios no son un parámetro muy certero para dividir lo bueno de lo malo, pero sí indica que un grupo de personas que constantemente ven teatro, cine, televisión o la rama que fuere del arte, les gustó por sobre otras tantas propuestas. Y lo que sobra en esta vida son propuestas. Por eso que Marcelo Camaño haya ganado tantos premios por sus libros, es para destacar. Y eso es lo que nos motiva a elegir su obra por sobre todas las obras que podríamos ver un sábado a la noche. No es Perón, tampoco es Evita, ni el primero de mayo ni la reina del trabajo. Es él y cómo un grupo de jóvenes, plasmaron lo que él escribió.

Ya la puesta en escena impacta. Es una obra del teatro independiente, pero algo supera ese nivel. Seguramente sea la luz, que da una estética añeja. Y sobre ella, se desarrolla toda la trama. Los cuatro actores en primera medida ya nos demuestran que están bien planteados. Que entendieron el código de su director, quien a su vez, entendió la idea madre de su autor, Marcelo Camaño.

Nada está improvisado, nada es espontáneo, a lo sumo, lo único raro es que una sala de teatro explote como la de No Avestruz. No hay una productora detrás ni marketing. El boca en boca funciona de maravillas. Ellos parecen ser de maravillas.

Es el 1 de mayo de 1952 y un grupo de un sindicato secreto viaja desde sus pagos en una casa rodante para presentarse con su mujer todo poderosa. El conflicto comienza a medida que va evolucionando ese nuevo ser.

La doctora hace su juego, el resto desconoce qué se aproxima y qué es lo que realmente están haciendo. Bajo un vestuario correcto, justo para la época; una escenografía que gana con tópicos como esa radio que quisiéramos tener en nuestro living, la obra va sumando. Todas sus partes suman, todos sus actores hacen crecer la historia. Sabrina Zelaschi con su locura, Luciana Cruz  con su seducción, Nahuel Kreser con su histrionismo y Victoria Baldomir con su sencillez. Es que Facundo Suarez bajó a tierra el libro de forma tal que todo parece dado para que nosotros disfrutemos de una muy buena obra de teatro.

De esas perlitas del teatro off que quedan muy dentro nuestro y que recordamos dentro de muchos años solo con ver el programa de mano, que siempre guardamos.

Crítica a cargo de Ignacio Ballesteros.

Ficha técnica:
Dirección: Facundo Suárez.
Autor: Marcelo Camaño.
Elenco: Victoria Baldomir, Luciana Cruz, Gonzalo Gómez Safar, Nahuel Kreser, Sabrina Zelaschi.
Teatro: No Avestruz, Humboldt 1857 (Palermo Hollywood), C.A.B.A. - Argentina.
Funciones: Sábados 20hs.
Reservas: 4777-6956. Entradas: $100 (descuentos para jubilados y estudiantes $80).
Finalización: 30 de mayo.